Vida Económica 01/12/2007
La empresaria habla de un 2008 "malo" y le preocupa que baje la venta de pisos y la inversión municipal para obra pública; también arremete contra la LOUA y pide mejoras para los polígonos.
Está al mando de una de las constructoras
más potentes y valoradas
de la provincia (consiguió
peatonalizar la calle Larios y la
plaza de la Constitución en un
tiempo récord) y batalla cada día
desde la Asociación de Polígonos
de Málaga por una dignificación
de los espacios industriales. Pero
Ana López, menuda y risueña, se
desmarca del estereotipo del hombre
de negocios que ha levantado
un imperio. La empresaria se
emociona hasta dos veces durante
la entrevista y habla con pasión de
su familia: de sus padres, sus hermanas y
sus sobrinos.
» Acaba de recibir el premio que otorga la Consejería de Economía y la Asociación de Mujeres Empresarias Ameco a la mejor trayectoria empresarial de mujeres. Para una empresa que han sacado adelante cinco hermanas (y un hermano), habrá sido un premio muy valorado...
Mucho. Yo soy la mayor de siete hermanos y somos una piña. De los siete, seis trabajamos juntos en la empresa. Recuerdo una buena infancia y creo que es porque tuve unos padres sobresalientes. Mi padre tuvo Parkinson, pero yo creo que la que se murió del Parkinson fue mi madre. Ella estaba perfectamente, pero cuando en una familia hay un enfermo, a quien hay que atender es al sano.
» Eso es precisamente lo que promulga la Ley de Dependencia ¿Qué le parece esta normativa?
La veo muy bien porque el cuidador está sometido a una esclavitud que, aunque elegida porque quiere a la persona, le cuesta la vida. Con mis padres, la pena que me da es que se han quedado justo a punto de vernos prosperar. Que no han visto la casa tan bonita que tengo en Benalmádena, ni esta oficina, o ahora este premio, eso para mi madre hubiera sido... Porque aquí trabajamos cinco hermanas y ya se sabe que en una empresa, la que realmente se ocupa de los niños es la mujer. Mi madre es la que ha cuidado a todos mis sobrinos para que mis hermanas pudieran trabajar aquí. Que ahora ella viera a lo que han llegado... pues es la pena que da.